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Verificación analítica, pruebas de hermeticidad total y ensayos hidrostáticos extremos para recipientes a presión continua.
Pedir presupuestoVerificación analítica, pruebas de hermeticidad total y ensayos hidrostáticos extremos para certificar la resistencia estructural de recipientes sometidos a alta presión continua.
Verificación analítica, pruebas de hermeticidad total y ensayos hidrostáticos extremos para recipientes a presión continua.
Pedir presupuestoProcedimiento paso a paso, criterios de aceptación ASME y EN 13445, y checklist de inspección final.
Solicitar guía técnicaRespuestas claras sobre los ensayos hidrostáticos, pruebas de hermeticidad y verificación analítica de recipientes a presión.
La prueba hidrostática verifica la resistencia estructural del recipiente sometiéndolo a una presión superior a la de diseño, normalmente 1,5 veces, con agua. El ensayo de hermeticidad total, en cambio, busca microfugas en juntas, soldaduras y conexiones mediante métodos como espectrometría de masas con helio o prueba de burbuja. Ambos son complementarios: el primero asegura que el equipo no colapsa, el segundo que no pierde fluido en operación.
La frecuencia depende de la normativa aplicable y del tipo de instalación. En general, se recomienda una certificación completa cada 12 meses para calderas de uso continuo. Los ensayos hidrostáticos suelen realizarse cada 5 años, mientras que las pruebas de hermeticidad pueden ser anuales o semestrales si el equipo opera en condiciones severas. Nuestro equipo evalúa el historial de mantenimiento y las condiciones de operación para definir el plan óptimo.
Las principales referencias son el Real Decreto 809/2021 sobre equipos a presión, la norma UNE-EN 13445 para recipientes no sometidos a llama, y el código ASME Sección VIII para diseños internacionales. En CertCaldera aplicamos estos estándares junto con directrices específicas del Ministerio de Industria. Cada certificación incluye un informe técnico detallado con los criterios de aceptación utilizados.
Si se detectan fugas, deformaciones permanentes o caídas de presión durante el ensayo, el recipiente se considera no apto para servicio. En ese caso, emitimos un informe de no conformidad con las zonas defectuosas identificadas. El cliente puede optar por reparar las áreas afectadas —siempre que sea viable técnicamente— y solicitar una nueva prueba. Si los daños son estructurales, se recomienda la sustitución del equipo para evitar riesgos de explosión.
No, la verificación analítica mediante elementos finitos (FEM) es un complemento, no un reemplazo. Permite predecir zonas de tensión máxima y optimizar el diseño, pero la certificación final requiere ensayos hidrostáticos reales para validar la resistencia. En nuestros proyectos combinamos ambos enfoques: primero simulamos el comportamiento del recipiente y luego contrastamos los resultados con las pruebas físicas, logrando una correlación superior al 94%.
Entregamos un certificado de conformidad firmado por ingeniero competente, un informe técnico con los resultados de cada ensayo (presiones aplicadas, tiempos de mantenimiento, detección de fugas), y un plano de espesores medidos. Además, incluimos recomendaciones para el mantenimiento preventivo y la próxima fecha de revisión. Toda la documentación se ajusta a los requisitos del registro industrial y de las aseguradoras.
Aclaraciones y condiciones
Se considera hermeticidad total cuando, tras aplicar presión de prueba durante 30 minutos, no se detecta ninguna fuga visible ni caída de presión superior al 0,5 % del valor nominal. Quedan excluidas las uniones roscadas no selladas con compuesto aprobado.
No. El ensayo hidrostático extremo se realiza al 1,3 veces la presión de diseño y se mantiene durante 10 minutos. No se busca la rotura del recipiente, sino verificar que no aparezcan deformaciones permanentes ni fugas. Cualquier prueba destructiva se cotiza por separado.
Sí, siempre que se aporte el historial de mantenimiento y los espesores mínimos medidos superen el 85 % del espesor original de diseño. En caso contrario, se requiere un estudio de vida residual adicional antes de emitir el certificado.
Se emplea la norma UNE‑EN 13445 para recipientes a presión no sometidos a llama y el código ASME Sección VIII División 1 para calderas de vapor. En caso de conflicto entre ambas, prevalece el criterio más restrictivo indicado en el informe técnico.
El certificado emitido por CertCaldera cumple con los requisitos de la Directiva 2014/68/UE (PED). Para su reconocimiento en países no comunitarios, el cliente debe solicitar una apostilla de La Haya y, si el país lo exige, una traducción jurada al idioma local.